Sancho I El Craso

Sancho I El Craso

SANCHO I EL CRASO. (935- 966)

La secuencia deportiva del rey de León Sancho I es realmente curiosa y podríamos considerarlas como una de las más singulares de la que se tienen noticias en el medioevo español.

Sancho era hijo de Ramiro II y de la princesa Urraca de Navarra, nieto por lo tanto de la reina Toda y de Sancho Garcés I. Al parecer sufría de obesidad, cuestión que le impedía una movilidad adecuada sobre todo en los desplazamientos a caballo, actividades de armas, e incluso para el simple hecho de caminar. Los estudios sobre su persona hablan directamente de padecía obesidad mórbida.
 
Ante tales dificultades acudió en solicitud de  ayuda a su abuela la reina. Ésta entró en contacto con Abderramán III (que era su pariente y en tiempos aliada política) con el fin de solucionar el problema. El acudir a él estaba fundamentado en la justa fama que tenían los médicos cordobeses. Abderramán, que vio posibilidades políticas en el tema, accedió a que le tratara el influyente galeno Hasday ibn Saprut, de forma, que, Sancho, acompañado por su abuela, se trasladó a Córdoba con la intención de seguir una cura adelgazante.

El tratamiento al que ibn Saprut  sometió al "Craso" consistió un estricto régimen alimenticio, y, al tiempo, un duro entrenamiento deportivo. Entre estas últimas actividades le exigía "largas carreras matinales en torno al perímetro de Madinat al Zahra".

Era una época en que en Córdoba se practicaban de forma natural la práctica de las carreras de caballo, el juego de polo, el tiro, la caza, el ajedrez, las tablas, etc. en los que, con toda seguridad participaría Sancho.

El entrenamiento surtió efecto y, de hecho, su aspecto varió de forma tan notable que pasaba por persona que en absoluto llamaba la atención.