Juegos funerarios

Juegos funerarios

Juegos funerarios

Los juegos funerarios son descritos con todo lujo de detalles por Homero (siglo VIII a. C.) en la Iliada. El los mismos el héroe Aquiles organiza unos juegos en honor a Patroclo como si de una cuestión habitual se tratara. El carácter religioso de los mismos alumbra como la antesala de los Juegos Olímpicos.

En la Iberia prerromana nos ha quedado constancia de esta costumbre (que es más que probable viniera de su contacto con la cultura griega y fenicia) claramente descrita en la efemérides de los funerales de Viriato.(180 a. C. a 139 a. C.)

Apiano cuenta que en los funerales del héroe "...se inmolaron muchas víctimas, mientras que los infantes y los jinetes corrían alrededor, con sus armas y cantando sus obras al modo bárbaro. No se apartaron de allí hasta que el fuego se extinguió. Terminado el funeral, celebraron combates singulares sobre su túmulo". Diodoro Sículo a su vez escribió que "...el cadáver de Viriato fue honrado magníficamente y con espléndidos funerales; hicieron combatir sobre su túmulo doscientas parejas de gladiadores". Aunque se describe el término gladiadores éstas luchas no estaban tomadas de los rituales romanos.

Estas luchas a pie o a caballo seguramente que eran comunes en toda o gran parte de Iberia ya que están descritas gráficamente en las representaciones artísticas íberas. En Urso (Osuna) se construyó a mediados del S. III a.C. un heron en el que también se presentan soldados armados con el escudo con cascos cimeras, jinetes armados, tocadores de flautas y damas con frascos de ofrendas. Es decir un desfile en busca de una supuesta palestra donde habían de contender.