La caja de los guerreros

La caja de los guerreros

La caja de los guerreros


A las espectaculares piezas de El Pajarrillo en Huelma y Cerrillo Blanco en Porcuna se debe unir el yacimiento Cerro Piquía en la localidad de Arjona. Este yacimiento nos aporta una magnífica obra para el Museo a través de la llamada “caja de los guerreros”.
La “caja de los guerreros”, perteneciente el siglo I antes de Cristo,  es la pieza más importante del Cerro Piquía. Del arte ibero tardío,  ss una pequeña caja cineraria de piedra arenisca. Mide 15,50 cm de altura, ; 21 cm de longitud ; 17,20 cm de profundidad.  La tapadera mide  20 X19 cm y cumple la función de una urna funeraria. Por algunos huesos quemados que se encontraron en su interior, se sabe que eran de una  mujer y de un varón de estructura atlética.
En sus cuatro laterales se representan escena de lucha entre dos guerreros en distintas actitudes (espada, lanza, caballo…) pero especialmente nos llama la atención una por la singularidad y disposición de los personajes que representa:
En principio se observan, no dos, sino tres personajes, lo que le otorga un hecho diferenciador: dos de ellos dos están cubiertos con protecciones y en actitud de lucha, mientras que el tercero, distanciado en perspectiva, no porta arma alguna, está en actitud crítica y completamente desnudo, es decir que no está participando activamente en la lucha pero si forma parte de lo que está aconteciendo.
Es pues la representación de una lucha codificada  entre dos contendientes mientras que el tercer personaje está actuando , con toda seguridad, como  un juez de combate. Es probable es la escena pertenezca a un entrenamiento con un director en el arte de las armas o bien, con bastante más seguridad correspondiera a un hecho de carácter deportivo. Se debe entender que un entrenamiento guerrero (por lo general rutinario) no debería constituir un motivo excepcional que mereciera un retrato, mientras que si lo sería un gran espectáculo público.