Filóstrato

Filóstrato

De los tres Filóstrato  que nos han llegado obra escrita, padre, hijo y nieto, seguramente que quien escribe el Gimnástico es el segundo, es decir el hijo, Lucio Flavio Filóstrato , (Lemnos  160/170 – c 249).
 

El Gimnástico es un tratado o guía para el entrenador deportivo o del profesor de educación física. Quizás sea el primero de la historia que podríamos perfectamente incluirlo (dándole un valor extraordinario) en la colección de  “los manuales del profesor” tan abundantes en el S. XX.

Lucio, tiene en gran estima el arte y el oficio de la gimnasia


… decimos a propósito de la gimnástica que es un saber no inferior a los otros, hasta tal punto que me propongo exponer sus particularidades para utilidad de aquellos que quieran ser maestros de gimnasio.

Incluye en el texto cuestiones tan llamativas como modernas (además de las técnicas), la filosofía o la historia, la relación con la medicina y hasta temas tan perfilados como es la especialización del paidotriba.


Analiza y pone en el escaparate las “tétradas” (temporalización de los entrenamientos deportivos), y las critica duramente, a la vez que ensalza la gimnástica desde el concepto platónico del valor moral de los ejercicios físicos a los que antepone al puro resultado.

¿…cómo pueden ser llamados hombres los que han preferido un placer vergonzoso a las coronas y proclamas de vencedores?


Otra observación sorprendente es la clasificación de los ejercicios o los deportes: enuncia los ligeros (remitiéndose a las carreras)  los pesados (luchas) y los intermedios, en los que cita el lanzamiento de disco, la jabalina y el salto.

Otra de las sutilezas que expone en el tratado es un estudio sobre las cualidades personales de cada atleta y sus temperamentos, es decir, que penetra decididamente en la psicología del deportista.

Por otro lado critica  algo tan de actualidad como es la exaltación del deportista:

Los estadios perdieron vigor, sobre todo cuando se apoderó de la gimnástica el arte de la adulación. Una tal relajación de costumbres e inclinación a los placeres se originó entre los atletas por su afán ilícito de dinero y por la práctica de comprar y vender victorias.

Tal parece que, en muchos de sus conceptos  estamos hablando de hoy.