Lucano

Lucano

Lucano

Marco Anneo Lucano, poeta romano nacido en Córdoba el 3 de noviembre del año 39 d. de C. Murió en el 65.
Sobrino de Séneca, fue una de las figuras más controvertidas del reinado de  Nerón. Acusado con su tío de tomar parte en una conspiración contra el emperador, se le ordenó suicidarse.
 A los dieciséis años, Lucano era ya autor de tres composiciones y podía declamar en latín y griego.
La producción poética de Lucano tuvo una gran importancia en la época medieval, a pesar de sólo conservarse una de sus obras, el poema épico titulado "Farsalia", una epopeya en 10 cantos donde narra las guerras civiles de César y Pompeyo.


L A   F A R S A L I A

CANTO SEXTO (remero)

Allí anhelante el válido remero
Brazos prolonga y en su leño estriba;
Luego endurece nervios, y ligero
Sobre la espalda y banco se derriba;

CANTO SEXTO (buceador)

En este ardid o asalto es preferido
Focídes griego, que a su salvo ofende,
Buzano, que en los mares infundido,
Plazos del tiempo el respirar suspende;
Y en pretensión de efecto no creído
A escudriñar los piélagos desciende,
Y a rescatar el áncora, que apenas
Se esperó remover de las arenas.

CANTO SEXTO (hondero)

Soldado de Marsella Ligdio, mira
A Tireno, fortísimo romano,
Ligdio, que no a lucha, al fraude aspira,
De dardo y honda tirador villano:
En círculo veloz las cuerdas gira
Contra Tireno la flexible mano;
Huye la piedra, y al herir violenta,
Sueltos los ojos de su frente ausenta.

CANTO SEXTO (atleta anciano)
  Su anciano padre, de sí mismo ajeno,
Lejos le ve, los pasos atropella,
Sin que el banco o remero le embarace,
Adonde el hijo agonizando yace.
Éste en menor edad se prefería
En esfuerzo, en igual fuerza robusta
A cuantos Grecia bélica aplaudía,
Y en el vigor de la palestra y justa:
Aun hoy, que orgullo tanto y lozanía
Cede a los años, de las armas gusta,
Y en la milicia, todo respetado,
Sirve de ejemplo ya, no de soldado.

CANTO SÉPTIMO  (escaladores)

¿Quién ganarles podrá la estancia altiva
Habiendo apenas quien hallarla sepa?
Bien que el pedestre por el monte arriba
Aun a escalar los precipicios trepa;
Ya con suspensa planta en falso estriba,
Ya con la mano prende el risco o cepa,

CANTO SÉPTIMO (nadadores)

Manda a su campo que del puente o vado
Huya el rodeo a la sazón tardío,
Y sus infantes por el Segre a nado
Rompan soberbio o superable el río
Sin meditarlo se arrojó el soldado
En altas olas, y con suelto brío,
Superó tanto fondo acometiendo,
Que aun le debiera amedrentar huyendo.
Cuando en la orilla contrapuesta asisten,
Las espumas hollando plateadas,
Bañados miembros de sus armas visten,
Y respiran ardor fauces heladas.