La ley de Osuna

La ley de Osuna

La ley de Osuna (lex Ursonensis)

Se reconoce esta legislación como la primera que se emite en Hispania donde, entre otras cosas, se regulan los espectáculos deportivos gladiatorios.

Fue promulgada por el emperador Marco Antonio (aunque P. Piernavieja da a César por autor y a Marco Antonio como datio) hacia el año 43 de nuestra Era.

La ley constaba de 143 capítulos  y regulaba las obligaciones de las autoridades  sobre la organización de los eventos deportivos (munus y ludis) que se celebrasen en las instalaciones propias de la ciudad. En la misma, y con gran alarde de detalles, se hace constar las contribuciones económicas que debería aportar cada autoridad, los sitios o lugares que debieran ocupar entre los espectadores, reserva de asientos , etc

Obliga a los duúnviros a aportar 2.000 sextercios  para juegos y representaciones escénicas (posiblemente teatro) que se celebrasen en la ciudad, mientras que los ediles, para los mismos fines, se veían  obligados al pago de otros 2.000 sextercios.

Con ello se desvela la atención  que el Imperio Romano le daba a este tipo de actividades, y, también, el hecho de declararla en Osuna,  demuestra la importancia que para el gobierno romano tenía la ciudad.

Creemos que su importancia, dejando en un aparte lo temprana de su aplicación, reside en dos aspectos: por un lado se regulan unas actividades que no le eran en absoluto extrañas a la población indígena (posiblemente asentadas por la influencia griega, ya que se tiene constancia de las mismas con anterioridad a esta ley)  y por otro regula los espacios de ocio de una población dándole un amplio sentido de romanización.