El Auriga

El Auriga

El Auriga

El deportista que tenía más aceptación, pasión y popularidad en la cultura romana era el auriga, es decir el conductor de carros que competían en el circo. Era una cosa así como los pilotos de F-1 actuales. En eso se codeaban con los gladiadores y hasta los superaban ya que su carrera deportiva, normalmente, era mucho más dilatada.

Sus competiciones eran de alto riesgo; se producían frecuentemente accidentes   sobre todo en las salidas de las carreras y en las curvas, al luchar los aurigas por conseguir una mejor posición. Con frecuencia estos accidentes acarreaban golpes, fracturas y fallecimientos.

Las carreras podían ser de dos modalidades: las de las bigas, que eran dos caballos tirando del carro y la de las cuádrigas, es decir aquellos que iban tirados  por cuatro caballos. Por su espectacularidad éstas últimas eran las más solicitadas por el público.

Cada carrera duraba alrededor de 10 minutos  y en una jornada se podrían realizar hasta una veintena.

Los carros, con sus aurigas en competición, se agrupaban en equipos o facciones que portaban un color diferente.  Con ellos los espectadores, al igual que actualmente sucede con los equipos de fútbol o de baloncesto, se identificaban, aplaudían y apostaban. Estas facciones eran las siguientes: Albata o blanca; la Russata, es decir la roja; la azul o Veneta y la Prasina o verde.

Finalmente sólo quedaron la veneta y  la prasina,  desapareciendo las restantes pero el eje vertebrador de las competiciones, las estrellas del espectáculo reconocidas y aplaudidas por las masas de espectadores que abarrotaban los circos, siempre fueron los aurigas.
En España se hicieron populares tardíamente, entre el S.II y el III. d.C.