El Gladiador

El Gladiador

El Gladiador

Gladiador viene del latín gladius, que significa espada corta, y responde de forma inmediata al luchador en los espectáculos de la vieja Roma.

El origen, habitualmente, era de la clase de los esclavos en busca de la libertad, aunque no siempre fue así.  Hubo numerosos casos de libertos o antiguos soldados que se integraba a las luchas por prestigio, dinero y fama de la que los gladiadores estaban muy sobrados. Eran deportistas de élite, bien pagados, bien entrenados y queridos por el público.

Pero su vida no era fácil. Para llegar a convertirse en gladiador, el aspirante ingresaba en una escuela donde pasaba  dos años de  entrenamiento con casi 9 horas al día de entrenamiento.

Su equipo de combate podría llegar a pesar más veinte kilos  dependiendo de su especialidad.

Existían varios clases de gladiadores:

El traex o tracio que combatía con una espada curva y que se defendía con un pequeño escudo cuadrangular. Se protegía con defensas metálicas en las piernas llamadas fasciaes.

Muy parecido al anterior era el hoplomacus, aunque luchaba con una lanza.

El murmillo: portaba casco un gran escudo militar y una espada corta. Para su defensa llevaba una greva protectora en la pierna izquierda y un brazalete en el brazo derecho.

Muy conocido era el retiarius que luchaba con una red y un tridente y una daga. Llevaba unas ligeras protecciones en brazos y hombros.

Derivados del anterior eran los contraretiarius y el secutor.

Existían también otras variables entre los que destacan el eques que combatía a caballo, el sagittarius (luchador con arco) o el essedarius que actuaba desde un carro.

En España seguramente que existía una gran escuela de gladaiadores en Córdoba ya que casi todas las lápidas funeraria que se refieren a ellos proceden de este lugar.

Las luchas a muerte no eran frecuentes pero aún así y todo era unas actividades de alto riesgo ya que se ha constatado que la edad media de vida era de 27 años.