Eutyches

Eutyches

Eutyches

En una placa fechada sobre el S. III y encontrada en Tarragona se cita un personaje deportivo singular. Se trata de un auriga, es decir de un conductor de carros, muy joven, que seguramente formaba parte de un equipo de juveniles aunque no cita la facción correspondiente. Era siervo, clase de la que procedían las mayoría de aurigas y de gladiadores, pero, por la lápida explica el aprecio de que gozaba por parte de sus dueños.  

La placa dice lo siguiente:

Al auriga Eutyches, de 22 años. Flauius Rufinus y Sempronia Diofanis a su siervo que bien lo merecía. Descansan en este sepulcro los restos de un auriga principalmente, bastante diestro, sin embargo, en el manejo de las riendas. Yo, que montaba ya sin miedo los carros tirados por cuatro caballos, no obtuve permiso, con todo, para conducir mas que los de dos. Los hados, los crueles hados,  a los que no es posible oponer resistencia, tuvieron celos de mi juventud. Y, al morir, no me fue concedida la gloria del circo, para evitar que me llorara la fiel afición. Abrasaron mis entrañas malignos ardores, que los médicos no lograron vencer. Te ruego caminante, derrames flores sobre mis cenizas: tal vez tu me aplaudiste mientras vivía.