Fuscus, el auriga

Fuscus, el auriga

Fuscus, el auriga

Una piedra ara (piedra donde se celebran ritos de carácter religioso) originaria de Tarragona dice:

A los dioses Manes. A Fuscus de la facción véneta, nosotros,  sus incondicionales admiradores y buenos amigos, hemos costeado y dedicado esta ara, para que todos tengan noticia de este nuestro recuerdo y de esta nuestra prueba de cariño. Intachable es tu fama: mereciste la gloria en las carreras, con muchos te enfrentaste, más, aunque menesteroso, a ninguno temiste; soportaste la envidia siempre en silencio y con fortaleza; viviste con dignidad, y has fallecido porque este es el destino de los mortales. Quien quiera que seas, has de lamentar la muerte de un hombre tal. Detente, caminante, y lee con atención. Si aún le recuerdas, si sabes quien fue -que todos tengan temor a la Fortuna-, dirás con nosotros: "Fuscus tiene una inscripción que evoca su muerte, tiene una tumba; esta piedra encierra sus restos. Bien está, pues. Fortuna, ¡déjale ya!" Por un hombre bueno ayer vertimos lágrimas, hoy vino. Y es que pedimos que descanses plácidamente. No hay nadie como tú. El tiempo repetirá tus brillantes actuaciones.

Fuscus tuvo que ser un destacado auriga que adornaba sus triunfos de las carreras con otros valores sociales. Según consta en el ara era un buen amigo de sus amigos sin que la soberbia que anidaba frecuentemente en este tipo de  deportistas le afectara. La muestra de amistad de éstos es la financiación  de la piedra; hoy podríamos considerarla como una suscripción popular.

Era de la facción véneta, es decir de los azules enemigos tradicionales de los prasina (los verdes).
Aunque, como decíamos, debía de ser un buen auriga, aunque sus méritos no quedan reflejado en el epitafio y su carrera deportiva con toda seguridad fue dilatada.