Caza

Caza

Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza.

 Era costumbre de los hidalgos la afición a la caza y D. Quijote no podía ser menos. Ya en la primera estrofa del Quijote, Cervantes dice que tenía un galgo corredor, es decir, un galgo de caza.