Desafio

Desafio

- La aventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que esta es una buena guerra, y es gran servicio de dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

- -¿Qué gigantes? -dijo Sancho Panza.

- Aquellos que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos, a los que suelen tener algunos de casi dos leguas.

- Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

Metido ya en andanzas D. Quijote ya dispara a todo lo que se mueve y entiende que las justas, los desafíos y el premio que obtuviere, era ya modo de vida de lo que hoy se podría tener por un profesional.