Manteo

Manteo

Quiso la mala suerte del desdichado Sancho que, entre la gente que estaba en la venta, se hallase cuatro perailes de Segovia, tres agujeros del Potro de Córdoba y dos vecinos de la Heria de Sevilla, gente alegre, bien intencionada, maleante y juguetona, los cuales, casi como instigados y movidos de un mesmo espíritu, se llegaron a Sancho, y, apeándole del asno, uno dellos entró por la manta de la cama del huésped, y, echándole en ella, alzaron los ojos y vieron que el techo eral algo más bajo de lo que habían menester para su obra, y determinaron salirse al corral, que tenía por límite el cielo. Y allí, puesto Sancho en mitad de la manta, comenzaron a levantarle en alto y a holgarse con él como perro por carnestolendas.

Las voces que el mísero manteado daba fueron tantas, que llegaron a los oídos de su amo; el cual determinándose a escuchar atentamente, creyó que alguna nueva aventura le venía, hasta que claramente conoció que el que gritaba era su escudero; y, volviendo las riendas, con un penado galope llegó a la venta, y, hallándola cerrada, la rodeó por ver si hallaba por donde entrar; pero no hubo llegado a las paredes del cprral, que no eran muy altas, cuando vio el mal juego que se le hacía a su escudero. Vióle bajar y subir por el aire, con tanta gracia y presteza que , si la cólera le dejara, tengo para mi que se riera. Probó a subir desde el caballo a las bardas, pero estaba tan molido y quebrantado, que aún apearse no pudo; y así, desde encima del caballo, comenzó a decir tantos denuestos y baldones a los que a Sancho manteaban, que no es posible acertar a escribillos; mas no por eesto cesaban ellos de su risa y de su obra, ni el volador Sancho dejaba sus quejas, mezcladas ya con amenazas, ya con ruegos; mas todos aprovechaba poco, ni aprovechó, hasta que de puro cansados le dejaron.

Este juego, que aún se practica,  nos muestra las aficiones de  trabajadores (aunque a veces no estaban muy de acuerdo con la ley ) por el juego. Este tipo de gentes  es frecuentemente señalado por Cervantes, "gente alegre, bien intencionada, maleantes y juguetonas" y dibujados en toda su obra magistralmente. Son personajes que siempre están dispuestos al juego,  la danza y a la fiesta sea del tipo que sea.  Claros ejemplos de esto son los  gitanos, los habitantes del Patio de Monipodio los venteros y sus clientelas, etc.