Toros

Toros

¿Quién duda señor don Diego de Miranda, que vestra merced no me tendra en su opinión por un hombre disparatado y loco? Y no sería mucho que así fuese, porque mis obras no pueden dar testimonio de otra cosa. Pues, con todo esto, quiero que vuestra merced advierta que no soy tan loco ni tan menguado como debo de haberle parecido. Bien parece un gallardo caballero, a los ojos de su rey, en la mitad de una gran plaza, dar lanzada con felice suceso a un bravo toro.

Se muestra en esta cita la consideración de alto prestigio que tenía el caballero que se enfrentara con el toro. No se debe olvidar que las cañas y los toros eran los dos pasatiempos preferidos de las gentes que acudían a contemplarlos en masa.

D. Quijote tiene un encuentro desafortunado con una manada de toros que trasladaban por el campo. Parece que Cervantes trata de ridiculizar el “paso de armas” poniendo en el camino a toros, en lugar de combatientes.